Mi caso y relación con la epilepsia empieza a los 3 años todo por una lesión de nacimiento en el cráneo del tamaño de un cabello y ahí chocaban las  descargas eléctricas  por lo que me cuentan mis padres , todo inicio en un momento en que ellos estaban en una reunión con amigos de la colonia donde vivíamos y en un momento de la madrugada me desperté con un tic en el pulgar de la mano derecha y sin noción de tiempo o espacio, me cuenta mi mamá que no reaccionaba cuando me hablaban o preguntaban que me pasaba, de suerte un amigo de ellos es médico militar y me auxilió comentándole a mis papás que me estaba convulsionando.

Fue un ataque de epilepsia parcial  del tipo ausente donde por decirlo de una manera me desconectaba de la realidad, en años entre cuidados extremos , visitas a laboratorios y hospitales pase la mayoría de mi infancia y parte de mi adolescencia con cuidados extremos y hasta me trataban en las escuelas como un niño con déficit de atención porque era muy disperso y retraído.

No podía desvelarme mucho procurar tener horarios específicos para uso de tv o esporádicamente videojuegos, hubo algunos episodios de crisis que por descuido al ir a misas familiares tomaba un poco de vino de consagrar al comulgar o por olvidar algún día muy contadas las veces de tomar el medicamento, pero luego empecé a disfrutar del ejercicio, comencé a entrenar fútbol para aminorar la hiperactividad y exceso de energía que tenía siempre por el metabolismo que tenía, procesaba el efecto de los medicamentos en muy pocos días, a partir de los 15-16 años estaba en el Inter de 3ero de secundaria y pasar a 4to de preparatoria, me empezaron a reducir las dosis por los resultados de los últimos estudios que me realizaron ya que el electroencefalograma, arrojó que mi actividad eléctrica cerebral estaba funcionando a niveles normales de hecho en mi inocencia en ese tiempo yo le dije a mi mamá que era la que siempre me llevaba a las visitas médicas que un día antes me iba a desvelar un poco para dormitar durante el estudio ya que me ponía muy nervioso  y me causaba un poco de ansiedad todo el proceso del estudio.

Al analizar los resultados mi neurólogo pediatra comento que veía bastante bien mis estudios ya que antes de quedarme dormido durante el estudio  la actividad eléctrica ya era normal y que al quedarme dormido había llegado a un lapso de sueño profundo o quinto sueño.

En conclusión a pesar de todo pronóstico que iba pasar toda mi vida en tratamiento,  a pesar de que mi tipo de epilepsia no fue tan agresiva o fue parcial:

Puedo decir que me recuperé y hoy en día a mis 32 años soy una persona independiente pero que siempre trata de tener sus cuidados y si mi caso puede ayudar a alguien a decir que sí se puede salir de esta enfermedad y tener un control, quiero que esta nota y testimonio sea un aliento para esos  niños, adolescentes o incluso adultos y familias que han experimentado o conviven de cerca con alguien con epilepsia, quiero decirles que no están solos y que hay  una esperanza para los que están padeciendo la epilepsia en cualquiera de sus diferentes tipos.


Manuel Villegas Soto

Autor para AMENA A.C.