Epilepsia y autismo: ¿Existe un vínculo?

La epilepsia y el autismo son condiciones relativamente comunes que pueden tener un gran impacto en la vida de una persona. A menudo ocurren juntos, y los investigadores han estado buscando un posible vínculo entre ellos.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) estiman que cierto grado de autismo afecta a 1 de cada 59 niños, o el 1.7 por ciento de todos los niños en los Estados Unidos.

En 2015, el 1.2 por ciento de la población en los EE. UU. Tenía epilepsia activa, según los CDC.

Si los científicos encuentran un vínculo, esto podría conducir a una mejor comprensión de ambas afecciones y contribuir a un diagnóstico y tratamiento más efectivos en el futuro.

Este artículo analizará algunas de las pruebas de un vínculo entre el autismo y la epilepsia.

¿Cuál es el vínculo?

El autismo y la epilepsia a menudo ocurren juntos. Se consideran condiciones diferentes, pero pueden tener algunas características en común.

Epilepsia

La epilepsia es un trastorno del cerebro. Es una condición neurológica que puede conducir a diferentes tipos de convulsiones.

En una persona con epilepsia, una convulsión ocurre cuando ciertos nervios cerebrales se disparan de manera anormal y causan efectos sobre los cuales la persona no tiene control.

Hay dos tipos principales de convulsiones.

Convulsiones focales: afectan solo una parte del cerebro. Alrededor del 60 por ciento de las personas con epilepsia tienen este tipo.

Durante una convulsión focal, una persona puede experimentar:

  • cambios en la conciencia
  • cambios sensoriales, donde sienten o perciben algo que parece no estar presente
  • comportamientos repetitivos o inusuales, como parpadear, contraerse o caminar en círculos
  • auras, o la sensación de que va a ocurrir una convulsión

Convulsiones generalizadas: la actividad anormal afecta a ambos lados del cerebro.

Lo siguiente puede ocurrir:

  • Convulsiones por ausencia: la persona parece no mirar nada, con ligeras contracciones musculares.
  • Convulsiones tónicas: los músculos se ponen rígidos, especialmente en la espalda, los brazos y las piernas.
  • Convulsiones clónicas: hay movimientos repetidos de sacudidas que afectan a ambos lados del cuerpo.
  • Convulsiones atónicas: una pérdida de tono muscular hace que la persona se caiga o deje caer la cabeza.
  • Convulsiones tónico-clónicas: esto puede implicar una combinación de síntomas.

Autismo

El trastorno del espectro autista (TEA) es un trastorno del desarrollo infantil. Las características pueden variar ampliamente en tipo y gravedad.

Las principales formas en que el autismo puede afectar la vida de una persona son:

  • Interacción social: la persona tendrá dificultades para comunicarse o interactuar con los demás. Pueden responder con menos facilidad a la conversación, en comparación con sus compañeros. Pueden tener dificultades para comprender el lenguaje corporal, hacer contacto visual, interpretar o mostrar emociones y formar relaciones.
  • Intereses y actividades: una persona puede mostrar patrones de comportamiento que son estrechos y repetitivos, y puede tener una menor tolerancia al cambio que sus compañeros. Los cambios en una rutina pueden ser muy angustiantes para una persona autista.

Otras características: el autismo a menudo afecta las habilidades motoras finas y gruesas de una persona, lo que puede afectar el equilibrio y la coordinación. Estas características a menudo se desarrollan antes de que los desafíos sociales se vuelvan aparentes.

Investigación: ¿Existe un vínculo?

La epilepsia es el resultado de un mal funcionamiento en el cerebro. El autismo también probablemente se deba a un problema con el cerebro. Las condiciones afectan diferentes estructuras y funciones cerebrales, pero algunas características se superponen.

Esto ha planteado la cuestión de si podría haber un vínculo biológico.

Los científicos y los médicos han descubierto que la epilepsia es más común en personas que también tienen autismo, y que el autismo es más común en quienes tienen epilepsia. Se han observado todos los tipos de convulsiones en personas con autismo.

Hasta un 32 por ciento de las personas con epilepsia también cumplen con los criterios de diagnóstico para el autismo, según un artículo publicado en Pediatric Research.

Alrededor del 20-30 por ciento de los niños con autismo desarrollan epilepsia antes de convertirse en adultos.

Varios factores y características pueden ser la base de este enlace.

Algunas investigaciones han encontrado que la actividad eléctrica en el cerebro de las personas con autismo muestra descargas de tipo epilepsia con más frecuencia que en las personas sin la afección.

Factores de riesgo tanto para la epilepsia como para el autismo.

Los factores que pueden afectar la posibilidad de un vínculo incluyen:

  • Nivel de capacidad cognitiva y desarrollo: las personas con autismo y epilepsia tienen más probabilidades de tener dificultades de aprendizaje y retrasos en el desarrollo. Además, las personas con epilepsia activa y dificultades de aprendizaje tienen más probabilidades de tener autismo.
  • Tener otro trastorno neurogenético u otra afección médica: esto aumenta el riesgo.
  • Edad: la epilepsia parece ser más probable en personas con autismo durante la primera infancia y en la adolescencia y la edad adulta temprana.
  • Sexo: algunos estudios han encontrado una mayor incidencia de epilepsia en mujeres con autismo, en comparación con los hombres. Sin embargo, otros resultados no han respaldado este hallazgo.
  • Los niños y adultos que tienen autismo y epilepsia tienden a tener síntomas más graves de autismo, más hiperactividad y un coeficiente intelectual (CI) más bajo en comparación con aquellos que no tienen epilepsia.

 

Posibles explicaciones

Una revisión que se centró en el vínculo entre el autismo y la epilepsia examinó varios hallazgos sobre la actividad eléctrica del cerebro, utilizando EEG. La revisión apareció en la revista Pediatric Research.

Los médicos a menudo usan EEG para diagnosticar la epilepsia. Un EEG puede registrar las convulsiones, pero también puede detectar actividad epileptiforme. Esta es otra actividad eléctrica del cerebro que está relacionada con la epilepsia.

Los hallazgos sugirieron que la actividad epileptiforme es más común en personas con autismo, incluso si nunca han tenido una convulsión. No está claro que el tratamiento de estas anormalidades del EEG ayudará con los síntomas del autismo.

Según la revisión, algunos estudios han encontrado altas tasas de EEG epileptiformes con autismo, incluso cuando no hubo diagnóstico de epilepsia. Algunos científicos creen que estas anormalidades podrían tener algo que ver con causar autismo.

Sin embargo, la revisión no pudo sacar conclusiones sólidas, y todavía no hay pruebas claras de un vínculo.

Una posibilidad es que el autismo y la epilepsia tengan factores genéticos superpuestos. La investigación de un posible vínculo está en curso.

En un artículo publicado por ResearchGate en 2015, el Dr. Sallyann Wakeford señaló que las personas con epilepsia a menudo muestran comportamientos similares a los que se presentan en el autismo.

Señaló que las personas con epilepsia a largo plazo a menudo tienen dificultades con la interacción social, pero se pregunta si, para algunos, esto es un signo de autismo o el resultado de vivir con una condición de salud estigmatizante.

Sin embargo, Wakeford también descubrió que, si bien las personas con epilepsia a menudo tienen rasgos sociales que se parecen a los del autismo, a menudo no tienen las características cognitivas centrales del autismo, como los comportamientos repetitivos.

Una razón para esto podría ser que la epilepsia y el autismo comparten algunas características genéticas, pero no todas.

¿Cuándo ver a un doctor?

El sitio web Autism habla sugiere que los médicos y otras personas que cuidan a personas con autismo deben buscar las siguientes “banderas rojas” como signos de que la epilepsia puede estar presente:

  • momentos de miradas inexplicables
  • movimientos involuntarios
  • confusión sin causa aparente
  • dolores de cabeza severos
  • somnolencia e interrupción del sueño
  • cambios en habilidades o emociones sin ninguna razón clara
  • Algunos investigadores han observado que los niños de 18 a 24 meses que tienen autismo pueden perder habilidades que ya aprendieron si aparece la epilepsia.

La aparición de la epilepsia puede afectar la persona:

  • habilidades de lenguaje y comunicación
  • habilidades de pensamiento y razonamiento
  • comportamiento

Esta pérdida de habilidades se llama regresión. Sin embargo, esta regresión no ocurre en todos los casos, y los resultados son controvertidos.

Cualquier persona que tenga síntomas de epilepsia debe consultar a un neurólogo. Un diagnóstico y tratamiento correctos pueden ayudar a controlar la actividad cerebral inusual y prevenir las convulsiones.

Tratamiento de epilepsia y autismo.

Los médicos prescriben diferentes tratamientos para la epilepsia y el autismo, pero si existe un vínculo, esto podría tener implicaciones para futuras opciones de tratamiento.

Los científicos también analizaron si el tratamiento de la epilepsia en niños con autismo podría beneficiar tanto a la epilepsia como al autismo.

Sin embargo, no está claro si los medicamentos para tratar la epilepsia beneficiarían a las personas con autismo que no tienen epilepsia pero cuyo EEG muestra actividad de tipo epilepsia.

Según los autores de la revisión mencionada anteriormente, es necesario realizar más investigaciones de calidad sobre si los medicamentos para la epilepsia podrían tener algún beneficio general para las personas con autismo.

Los ensayos clínicos también tendrían que demostrar que dicho tratamiento es seguro y efectivo antes de que los médicos puedan prescribirlo.

Cuando un niño con autismo y epilepsia recibe tratamiento para la epilepsia, los científicos dicen que esto no parece afectar el diagnóstico de autismo. Sin embargo, algunos han visto mejoras en la cognición, la comunicación y el comportamiento al recibir este tratamiento.

Un apunte final

Los científicos coinciden en que la epilepsia y el autismo a menudo ocurren juntos, pero no está claro por qué y cómo sucede. 

En el futuro, una mejor comprensión de ambas afecciones y cualquier posible vínculo puede conducir a un diagnóstico y tratamiento más efectivos.

Link original: https://www.medicalnewstoday.com/articles/260649

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