Hay unas formas leves y otras muy evidentes, pero podría atreverme a asegurar que todos tenemos al menos una.  Yo, por ejemplo, tengo una discapacidad para bailar bien, simplemente no puedo. Eso quiere decir que tengo un problema motriz. Pero también puedo comentar que tengo discapacidades emocionales que dificultan mi maduración mental.  

Es importante poder hacer un ejercicio de reflexión y entender nuestras capacidades y sus límites.

El estigma que pensé que existe alrededor de las discapacidades, en realidad es un invento que aprendí a ver al perder la inocencia de niño. Aprendí a apreciarme como normal e incluso a burlarme del diferente, de la persona que le costaba más trabajo hacer alguna actividad, del que no entendía algo en la escuela. Incluso hasta desarrollé ciertos aires de superioridad, por no tener un problema evidente, que terminó siendo un tipo de actitud condescendiente y de lástima para los que tenían alguna discapacidad. Todo esto sin darme cuenta que sólo estaba alimentando mi propia discapacidad. 

Años después, al mirar hacia atrás, quisiera ofrecer una sincera disculpa a esas personas que llegué a juzgar, abusar, lastimar u ofender de alguna manera, simplemente no entendía lo que era una discapacidad. Se podría decir que hoy cambié de bando y ahora me enojo por la falta de empatía con las personas con discapacidades y a veces, hasta sueño con una vida donde haya equidad y justicia por igual. 

Esto es un gran problema, tan grande que incluso existe el día internacional de las personas con discapacidad. Y el punto que expongo es que no se trata de una minoría que deba pelear por sus derechos y reconocimiento, ¡Somos la mayoría de las personas! Hasta me atrevería a postular que a la fecha no conozco a una persona libre de alguna discapacidad. Somos humanos y somos perfectibles, pero el diseño humano, es propenso a fallar y de ahí es que exista la medicina y profesiones afines a la salud. 

Convivir tan cerca con una discapacidad me ha dado muchas lecciones y procuro que cada enseñanza, me ayude en mi propio camino de conocimiento, aceptación y mejora. Benditos sean aquellos que ayudan a las personas con discapacidad y dedican su vida a mejorar la calidad de vida de todos ellos. Gracias.

Autor: Juan Pedro Martínez