Existe una estrecha relación entre estar en contacto con la naturaleza y sentirse bien.

Los japoneses utilizan el término Shinrin-Yoku que significa “adentrarse en la atmósfera del bosque” o “baño de bosque” y consiste en mejorar nuestra salud y alcanzar un estado de bienestar a través del contacto con la naturaleza.

Por su parte, el eudemonismo se entiende como el goce o disfrute de un modo de ser, por el cual se alcanza la felicidad. Y aunque la felicidad puede concebirse de varias maneras, se han clasificado dos líneas para estudiarla:

  1. Felicidad por placer o “bienestar hedónico”.
  2. Felicidad derivada del desarrollo del potencial humano llamada el “bienestar eudaimónico”, basado en el desarrollo de las capacidades de la persona desde la premisa de esta se siente feliz si experimenta propósitos de vida, desafíos y crecimiento.

Con esto en mente y en concordancia con la meta de ayudar a personas con epilepsia y sus cuidadoras, en la Asociación Mexicana de Epilepsia en Niños y Adultos (AMENA) iniciamos un protocolo de investigación en el cual nos planteamos como objetivo de estudio:

Describir y mejorar la calidad de vida de los cuidadores de pacientes con epilepsia

La idea de este protocolo surge de la necesidad de atender la salud mental de quienes cuidan, ya que la prevalencia de depresión y ansiedad en cuidadores de pacientes dependientes es significativamente mayor que en la población general. A mayor apoyo social menor prevalencia de dichos trastornos.

Dentro del protocolo, se realizaron cuatro excursiones por diferentes rutas cerca de la Ciudad de México y los participantes fueron evaluados con cuestionarios avalados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) antes y después de las actividades.

Sin embargo, es importante destacar que más allá de la evaluación con cuestionarios (los cuales son necesarios para obtener datos fiables que se traduzcan en información para crear nuevos programas de apoyo), nos propusimos que en cada una de las excursiones los participantes se contagiaran y se convencieran de los beneficios físicos, mentales y emocionales que produce el contacto con la naturaleza, sintiéndose capaces de superar los retos que representó cada sendero recorrido, trabajando la paciencia y la atención en el momento presente que requiere la práctica del senderismo.

La mayoría de quienes participaron se iniciaban en esta actividad, al que al final de las excursiones lograron conocer lo que son capaces de hacer físicamente ante una situación que requiere un esfuerzo y uso de nuestros cuerpos de forma diferente a lo que hacemos cotidianamente.

Durante estas excursiones tuvimos que afrontar dos descensos con cuerda, uno en las Lagunas de Zempoala y otro en el volcán Teuhtli; en la Presa de Iturbide nos aquejaron horas de lluvia y frío viento, la última excursión fue en el Parque Diego Mateo y nos acompañó un sol resplandeciente. Por muy duro que haya sido el programa, logramos mantenernos alegres y relacionarnos positivamente con todo el grupo durante y después de las salidas.

Gracias a esto, algunas de las mamás cuidadoras se volvieron senderistas asiduas y crearon un grupo de montañismo para animar a otras personas a acercarse a la naturaleza, inclusive una de ellas también empezó la práctica de correr en montaña y otra sigue caminando ahora en compañía de sus pequeños hijos.

De esta experiencia concluimos que el baño de naturaleza contribuye enormemente al bienestar eudaimónico, y este a su vez se asocia positivamente a la salud mental general. Así que, por nuestro bien, procuremos salir de casa y ponernos en contacto con la naturaleza, desde los parques municipales hasta aventurarnos a los bosques, semidesiertos, montañas y laderas que estén a nuestro alcance.

* Norma Hernández Vanegas es fundadora y directora de la Asociación Mexicana de Epilepsia en Niños y Adultos e integrante de la colectiva #YoCuido México.

Texto para Animal Político

Referencias:

El bienestar eudaimónico, la soledad social emocional y la importancia de la confianza y las redes.

Quality of life in caregivers of people with epilepsy in Mexico City.